“Si eres valiente para decir adiós, la vida te recompensará con un nuevo hola”. 

(Paulo Coelho)

En muchas ocasiones hemos escuchado, nos han comentado que para abrir nuevas puertas, oportunidades, nuevos trabajos y amores debemos proceder a cerrar algunas de las puertas que permanecen abiertas en nosotros.

Hoy me apetece compartir este artículo contigo desde mi propia experiencia, sabiendo que una de las cosas que conlleva mayor dificultad en la vida es lograr encontrarte tras sentirte perdido. ¿Sabes? Te resulte placentero o no, es el primer paso que todos debemos vivir para hallarnos.

Las vidas placenteras y dulces son imaginarias, fantasías de ciertos ámbitos culturales y sociales que procuran ensombrecer la realidad de las personas. Porque la vida está llena de complicaciones, interrupciones e incertidumbres que hacen que las agujas de nuestra propia brújula se muevan en el sentido que marcan los demás.

Cerramos algunas puertas que permanecían entreabiertas, queremos abrir, en otras ocasiones, puertas que un día ya dimos por cerradas. Otras puertas, esas que no nos atrevemos a abrir, nos sirven solo para colocarnos frente a ellas y mirarlas, sin atrevernos a nada más; en muchas ocasiones, también, nos situamos ante puertas que nunca se abrirán y, sin embargo, seguimos ante ellas, esperando, para nada.

Ahí seguimos, unos intentándolo, otros insistiendo, luchando y hasta muriendo ante algunas puertas…

Hoy en día vivimos inmersos en una cultura social que nos bombardea con toda clase de mensajes desde los cuales escuchamos eslogan como “todo es posible”, “aquello que quieres lo puedes”, “tú puedes con esto y más”, “si quieres puedes” los cuales taladran cada célula de tu mente.

Mensajes que nos obligan, podemos decir, a que todos los días parezcan que son ese último día de nuestra vida, dejando tras de si realidades que no interesa  ver y obligándonos a jugar como si todos fuéramos, necesitáramos o nos gustara ser Superman, Mujer Maravilla, Spiderman o SuperGirl.

Nos piden, en algunas ocasiones hasta te sientes con la obligación, de querer abrir ciertas puertas que ni mucho menos debemos forzar su apertura. Porque abrir y cerrar puertas nos consume gran cantidad de energía emocional de la que no siempre disponemos en la cantidad necesaria.

¿Sabes?

No siempre podemos con todo, no todo es o puede o debe ser perfecto, también tenemos derecho a equivocarnos y por ello, no siempre podemos lograr alcanzar eso que algunos catalogan como “imposible”. ¿Sabes? no todos disponemos de los mismos recursos para lograrlo, no todos disponemos de los conocimientos necesarios, ni de las fuentes de financiación que requieren ciertos “imposibles”.

Resulta fundamental conocer esto para que, cada uno de nosotros, podamos afrontar de la mejor manera esa tierra de cultivo que cada día observo en personas cercanas a mí. Demasiados terrenos, demasiadas hectáreas sembradas de frustración, desánimo, remordimientos y grandes cantidades de sueños perdidos por el camino.

¡No!

No quiero que esto te sirva como posible justificación para conformarte o resignarte a aquello que tienes. Desde el ámbito de la psicología se habla mucho de que todos necesitamos crecer y sentir como nos vamos construyendo para lograr ampliar ese termino, tan usado hoy en día, llamado zona de confort. De esta manera, estaremos logrando ampliar nuestra propia autoestima, porque necesitamos crecer desde dentro de nosotros mismos hacia fuera.

Por cierto…

¡Apunta lo más alto posible!

 

Sí, pero apunta bien, ni muy alto para provocarte un desgaste innecesario, ni muy bajo para no encontrar ese punto de motivación que hará que tus metas sean alcanzables. Hablo de ese espacio natural que todos portamos en nuestro interior, esa prudencia lógica, que  abastece de manera sana a nuestra mente para alcanzar nuestros objetivos.

Permite que la sorpresa te visite y disfruta de como aquello que sabías podías alcanzar lo tocas con tus manos, y ahora que ya lo tienes, saborealo y prepárate para el siguiente paso, para abrir o cerrar una nueva puerta.

Evoluciona, abre la puerta a tu propia transformación y crece hacia esa persona con la que alguna vez has soñado. Puede resultar obvio que si siempre hacemos las cosas de igual manera, el resultado a obtener puede ser que no varíe tanto en cada intento.

A lo mejor, el secreto consiste en cambiar o modificar algo por mínimo que nos parezca, con el fin de obtener ese resultado diferente. Porque nuestra vida se encuentra llena de situaciones y no siempre nos podemos asegurar la mejor opción, pero si podemos disponer de  formas distintas para poder afrontar esa situación.

Existen puertas que podemos abrir y otras que no merecen el esfuerzo de ser abiertas, mejor dejarlas cerradas. Esas otras que te invitan a que las abras  y esas que nunca se abrirán para ti. No todo son puertas, atrévete a abrir algunas ventanas que también se ofrecen ante ti, puede ser que esa ventana sea lo que necesitas realmente.

Piensa diferente, cuando una puerta se cierra una alternativa se abre, tal vez una ventana te invita a que tu imaginación la traspase y lo que ocurra a partir de ese momento… también dependerá de  ti. El abanico de las posibilidades puede ser tan amplio como tú decidas que sea.

Imagina, suelta miedos, limitaciones e inseguridades. Una vez soñado comienza por el uno, luego el dos y, cuando te encuentres con la seguridad y la energía necesaria, avanza hacia el tres, cuatro, cinco…

Aprende, aunque no lo consigas a la primera, a la segunda o tercera vez. Continúa con aquello con lo que obtengas resultados y cambia lo que veas que entorpece tu caminar.

Comienza por escucharte, otorgate la paciencia necesaria para adaptar el ritmo que necesitas para avanzar y crecer, y no te detengas por nada ni por nadie. Si lo haces, que sea solo para coger impulso y aliento.

Camina, respira, abre puertas, deja de lado aquellas que no necesitas y cierra las que supongan una carga para ti. Y ahora mira por esa ventana, a través de mi libro Sin saber por qué… (http://bit.ly/sinsaberporque)

 

¡Vive!

Porque a vivir se aprende… viviendo.

 

Mira al cielo sin perder de vista el suelo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Publicar comentario