Siguiendo con la conversación en la que nos sumimos mi acompañante y yo, me dijo:

 

¿vivo?

 

te ha pasado algo de salud grave, has tenido un accidente, etc…

Reí y lo calmé, VIVO por lo siguiente, y empecé a hacerle participe de mi planteamiento:

 

AFORTUNADO Y VIVO

 

Claro que vivo, si vienes conmigo…exclamó, entre sonoras risotadas…

-Mira, te explico-, le interpelé. Vivo la vida, no me limito a existir.

La cara de circunstancia apareció en su rostro y seguí hablando.

Si, “vivo”, observo y participo de la vida. Intervengo en mi vida; o por lo menos eso intento, en la manera que mis circunstancias y posibilidades me lo permiten.

“VIVO”, porque “existo para vivir”, no lo contrario “vivir para existir” Efectivamente somos afortunados porque tenemos la capacidad de intervenir en nuestra vida. “existo para vivir”. Participar e intervenir en el “hoy” en el  “ahora”. la vida nos da un regalo muy preciado y poco valorado que es el “tiempo”, y por defecto, nos da la capacidad de aprovecharlo.

La conversación seguía su camino y mi acompañante torcía mas el gesto, -ja ja ja- . Parecía pensar,  -este está loco de atar – .

La vida, todos los días de nuestra existencia, nos ofrece 24 horas, y lo que no aproveches o disfrutes, se pierde. A modo de símil económico, nos ofrecen cada día, 24 mll de €, y tenemos lo que dura el día para disfrutarlos o emplearlos en lo que nuestra voluntad nos de a entender. Pasadas esas 24 horas ese dinero desaparece, con la imposibilidad de ahorrar o guardar nada.

Tenemos 24 horas diarias para vivir, además de existir. 24 horas para ser dueños de nuestra existencia, tiempo en el que “no” decides o involucras es tiempo que pierdes, tiempo que pasa, es tiempo que no vives, es solo tiempo en el que existes.

Con cierta asiduidad, cada día más, me encuentro con personas, que no deciden, no se responsabilizan, no marcan objetivos, no quieren progresar…. Son personas que, optan, por la existencia, no por la vida. Y, es curioso, suelen tener un alto grado de “no felicidad”, se consideran “no felices”, y lo peor a mi juicio, es que hacen responsables de esa incapacidad para ser felices, a las personas que les rodean, que les quieren y que apuestan por ellos.

Pienso que la “felicidad” es una herramienta, no un fin en si misma, – esto será objeto de otra conversación- .

“Vivo” con responsabilidad, persiguiendo la superación, trabajando el respeto, traducido a querer para los demás, lo que quieras para ti. Amar a tu persona, y ese amor extenderlo y compartirlo a tu entorno, es decir, quererse para poder querer.

Mi acompañante empezó a entender mi respuesta de “vivo”. Existir para vivir, no vivir para existir. Ser dueño de tus decisiones, de tus aciertos, de tus fracasos, tus alegrías, sinsabores, etc. Vivo, para enfocar tu existencia, para ser dueño de tu persona, para ser libre y responsable de tus decisiones. Para desterrar miedos, quejas, críticas, fustraciones, complejos de inferioridad, rencor, etc, que nos impiden avanzar.

Vivo, para que todos estos planteamientos te ayuden a caminar y vivir, en la existencia, que por naturaleza, se nos ha concedido. Vamos a no perder, vamos a aprovechar lo que se nos ofrece, vamos a experimentar, marcar objetivos, manejar responsabilidades libres y admitidas, tomar decisiones, etc.

Estoy “vivo” porque intento conseguir: no mirar atrás con ira, ni mirar adelante con miedo, sólo mirar alrededor con atención. Claves estas, pienso, que nos permiten seguir con pie firme y decidido por nuestra existencia.

El paseo llegó a su fin, nos despedimos y esta persona entendió el porque de mi respuesta.

“AFORTUNADO Y VIVO”

 

Aaron Trenas

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