“Con cada trato de mi AMOR hacia mi esposa le muestro a mi hija lo que ha de esperar de su futuro esposo y ELEVO EL ESTÁNDAR de lo que mi hijo debe ser como hombre al tratar a una mujer”

Estos días en los que hemos llevado a cabo o presenciado actividades relacionadas con la Violencia de Género, con motivo del 25N… meditaba en varias frases que se oía en los corrillos de padres y madres… o en los grupos de whatsapp escolares.

¿Los primeros patrones de comportamiento se adquieren en casa?

 Ya… Y los segundos, los terceros… se adquieren también casa.

Los hijos observan 24 horas…e imitan sin profundo análisis , porque para cuando puedan sopesar y analizar complejamente la situación, muchos de sus patrones aprendidos ya son automáticos.

Consecuencia de lo anterior, si un niño vive el día a día viendo cómo su madre es feliz junto a su padre, crecerá con la convicción de que él es capaz de hacer feliz a una mujer…e interiorizará ésta como una capacidad intrínseca personal e indiscutible…

Esto me llama la atención, porque me plantea varios interrogantes…

  • ¿La responsabilidad de un comportamiento adulto sólo está relacionado con lo vivido en casa?
  • ¿Existe responsabilidad individual? ¿Paternal? ¿De ambos? ¿Dónde acaba cada una?
  • ¿A partir de qué edad no podemos modificar los hábitos adquiridos?
  • ¿Realmente funciona la terapia en aquellos casos de comportamiento disruptivo? ¿Llega un maltratador a rehabilitarse completamente?
  • ¿Qué patrones comportamentales dan lugar de adulto a ser un maltratador de género?

Inicio un monólogo retórico, donde me pregunto, me contesto, dudo, y decido empezar por la base sobre la que edificar: ¿definición de casa?

Bueno, de modo literalmente simplista…una casa es una construcción cubierta, destinada a ser habitada. Punto.

Lo cierto es que , con el ritmo laboral que la mayoría llevamos, nuestra casa no es una construcción ya cubierta…Llevamos nuestra casa con nosotros en cada una de nuestras reuniones, empresas, repartos, atenciones al público, préstamos, peticiones… porque hemos dejado de “habitar con cierto sedentarismo” a “habitar nómadamente ”, de modo que concluyo: mi casa es donde habito…voluntaria  o involuntariamente…me relaciono…y paso la mayor parte de mi tiempo.

Y actuando de esta forma, expropiamos la casa infantil de cada uno de nuestros hijos, para dejarlos en la “casa” del vecino, la “casa” de la guardería, la “casa” de los abuelos, la “casa” de los titos, la “casa” de la ludoteca.

Y  ya no tengo duda: los primeros patrones de comportamiento se adquieren en casa.

Mañana me plantearé el resto de cuestiones. Subiré un peldaño más.

 

Maray.

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