Es triste comprobar como las personas son capaces de anteponer sus intereses mercantiles, al hecho de saber convivir con el entorno del que nutre su ego y su mochila económica.

Triste comprobar como el subconsciente de la persona, traiciona de forma reiterada, todo aquello para lo que emplea miles de palabras. Actos, gestos, diferentes formas de gastar energías a la hora de comunicar un mensaje en el cual, internamente, no llega a creer.

Existen personas que cuentan con la habilidad necesaria para saber vivir de una forma desahogada, dentro de unos ideales en los que no termina de creer, porque no son capaces de trasladarlo a su ser. No pueden o no quieren hacerlos suyos.

Triste ver como estas personas, educadas en la actual sociedad del auto engaño, invierten tantos recursos personales como tiempo y energía en desarrollarse en unos pensamientos sobre los que no creen. O si creen, es gracias a que los adaptan a sus propios intereses mercantiles.

Es gratificante llegar a visualizar a personas que anteponen sus propios intereses personales, por el hecho de disfrutar viendo la emoción que transmiten con sus actos en otras personas de su entorno social o laboral.

Ver como con sus acciones, facilitan el hecho de que aquella persona que desee crecer y caminar siguiendo o modelando su persona, lleguen a ser lo que un día soñaron llegar a ser.

La aflicción por los demás, puede llegar a hacer a una persona, puede hacerle valorar, si la energías que puede estar empleando para cambiar, merece la pena o no.

Cuantas veces ocurre, que la mala acción de otros ha podido llegar a influir de forma negativa en tus propias acciones.
Aparca, rechaza esta posibilidad.

La aflicción de los demás no puede ser justificación suficiente para dejar aparcado aquello que cada cual quiere realizar. Tus pensamientos y sueños sólo dependen de ti.

Recuerda y actúa.

Adolfo López García

Escritor&Coach

#SoyloqueAmo

 

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