Dos partes de la persona que fluyen en la mayoría de las veces por caminos diferentes. Vivimos en nuestro día a día la batalla permanente entre nuestro ego y nuestro yo real.
El inseparable ego siempre quiere más, necesita mucho más ya que sólo busca el sentirse superior. Va acompañado siempre del miedo a perder y siempre se marca como objetivo el competir y nunca el compartir. Esta de forma permanente demostrando que es más que cualquier otro, ya que se basa siempre en lo material, en las posesiones que cada uno dice tener y por ello nuestra valía está en función de lo que los demás piensen de cada uno de nosotros.

 

Todas las etiquetas que nos han ido enseñando para saber identificarnos, han servido para ir alimentando nuestro ego, y realmente esta circunstancia es capaz de romper toda nuestra paz interior.
El verdadero yo, en cambio, trabaja para conseguir lo que queremos, para lograr alcanzar nuestros sueños, nuestras ilusiones, pero siempre desde la valoración de saber lo que realmente tenemos, en vez de estar pensando en lo que nos falta.
Nuestro verdadero yo buscará nuestra felicidad, nuestra salud, nuestra seguridad, nuestro amor, nuestra paz mental, nuestra libertad.
Sólo falta que cada uno decida que quiere potenciar, su ego o su yo, y  a partir de nuestra elección asumir cada uno su responsabilidad sobre la elección realizada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Publicar comentario